Caballos pastando en las Campas de Urbia.

A medio camino entre la cima del Aitzgorri y el Santuario de Arantzazu  se situan las Campas de Urbia cuya belleza paisajística atrae a miles de montañeros cada año.

No hay amante del senderismo en el Pais Vasco que se defina como tal y que no haya subido alguna vez a las Campas de Urbia.  Enclavadas en medio del Parque Natural de Aizkorri-Aratz,  un valle de verdes campas con una panorámica espectacular de las montañas más altas del Pais Vasco se presenta como el lugar ideal para disfrutar de la naturaleza en familia o en compañía de amigos.

Santuario de Arantzazu, una parada obligatoria antes de comenzar la ruta a las Campas de Urbia.

Santuario de Arantzazu

 Desde Oñati, conducimos a través de una tortuosa carretera de 9 km  hasta llegar al Santuario de Arantzazu. Asombro, admiración, sorpresa y desconcierto son los adjetivos que conjuntamente mejor definen nuestra sensación al llegar por primera vez a este lugar. Y es que ¡no es para menos!.

 Dejamos el coche en el aparcamiento y nos adentramos en el templo franciscano de mediados del siglo XX, bajo las faldas del impresionante macizo de Aloña. El edificio al completo, es una obra de arte contemporáneo adelantado a su tiempo. Destaca su impresionante fachada, con sus tres torres cubiertas de piedras puntiagudas, simulando el espino, la piedad y las 14 figuras de los apóstoles. Estas dos últimas, obras de Jorge Oteiza. Y si impresiona por fuera, ¡prepárate para verlo por dentro!.

Tras cruzar las enormes puertas de hierro, obra de Eduardo Chillida, descubrimos un imponente retablo mayor de 600 m², concebido en madera policromada por Lucio Muñoz. Las vidrieras fueron realizadas por Xabier Álvarez de Eulate. Finalmente descendemos a la cripta, adornada con las pinturas de Néstor Basterretxea.

Podéis conocer más sobre el Santuario de Arantzazu a través de nuestra visita en el siguiente enlace:

Retablo Santuario de Arantzazu.

Subida a las Campas de Urbia desde Arantzazu.

Tras la visita al santuario caminamos por el paseo que bordea la Basílica hasta el hotel – restaurante Sindika. STOP!, parada obligatoria. Justo delante del hotel, un mirador nos permite ver el Santuario de Arantzazu, colgado sobre barrancos, edificado sobre roquedales y rodeado de una gran belleza natural. Tomaros vuestro tiempo para disfrutar de la panorámica antes de seguir nuestro camino.

Mirador Santuario de Arantzazu.

Poco antes del mirador los paneles informativos nos indican el comienzo de la ruta del queso Idiazabal que sigue el GR-283 y que nos llevará a nuestro destino final. Marca 1h y 20′ de ascenso. 

Ruta Campas de urbia.

Siguiendo la cuesta y dejando el hotel a mano derecha, rápidamente llegaréis a una verja que simbólicamente marca el inicio de la ruta.  Tras ella, caminamos a través de un hayedo y continuamos por un camino que traza zetas bajo el arbolado y llega a  la Fuente Erroiti, en la cual según la leyenda, se apareció la Virgen de Aránzazu a un pastor. Este es el último punto de la ruta en el que hacer acopio de agua antes de llegar a la Fonda de Urbia.

Hayedo Ruta Campas de Urbia.
Camino a las Campas de Urbia.

 A partir de aquí, el camino coge pendiente y se endurece. Un repecho final y salimos a cielo abierto. Estamos en el collado de Elorrola . Desde el collado y mirando al Este se distinguen dos senderos que descienden hacia los amplios pastizales de las Campas de Urbía. Tomando el de la izquierda, señalizado como GR-121.4, se va perdiendo algo de altura a través de un frondoso corredor flanqueado por enormes fresnos hasta llegar primero a la Ermita de Santa María de Urbía y a continuación a la Fonda de Urbía, habitual alto en el camino donde reponer fuerzas desde 1925.

Puente Ruta Campas de Urbia.

Entre sus cuatro paredes no busquéis lujos, pero si todas las comodidades: buen trato y comida tan sencilla como rica. Los fines de semana y durante los meses de vacaciones es sin duda uno de los puntos más animados de la sierra de Aitzgorri, donde nunca faltan el buen caldo, bocadillos o platos combinados para levantar el ánimo de los montañeros. 

Fonda de Urbia.

Una visita a la Quesería Aizpea Ttonttor en la Campas de Urbia.

Quesería Aizpea Ttonttor.

A partir de ahí, podéis dar un paseo por las Campas de Urbia tan largo como fuerzas queden en vuestras piernas. Durante nuestro paseo nos acercamos a visitar una quesería premiada en cientos de países,la quesería AIZPEA – TTONTTOR.

Cuentan con un rebaño de ovejas latxas y elaboran queso con la leche que producen. Emplean exclusivamente el cuajo natural de sus corderos, lo que le da un sabor especial al queso. Invernan en Olaberria desde finales de Octubre hasta finales de Mayo, y suben a Urbia donde viven en la montaña con su rebaño desde finales de Mayo hasta finales de Octubre. Así que, si subís a las Campas de Urbía durante estas fechas, tendréis la oportunidad de comprar y saborear sus famosos quesos.

Ovejas pastando en las Campas de Urbia.

Tras un ascenso de 4,8km las Campas de Urbia nos ofrece una panorámica espectacular de las montañas más altas del parque natural de Aizkorri-Aratz.

Campas de Urbia.

 Tras el paseo, nos quedamos a disfrutar en soledad de una de las mejores vistas de Euskadi, mientras damos cuenta del queso que hemos comprado para comer y coger fuerzas antes de retomar el camino de regreso. No sin antes disfrutar una vez más de la belleza de las campas de Urbia, con la Sierra de Aitzgorri al fondo, en la que dos montes, el Aitxuri y el Aketegi (1551 m), compiten por ser el más alto de Gipuzkoa y de la Comunidad Autónoma de Euskadi. Respiramos y nos dejamos envolver por toda la serenidad de la Madre Naturaleza. ¡Qué mejor final para esta escapada!.